viernes, 22 de julio de 2011

Capitulo 2 - Robert Goulding

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- No es solo que... no nada. - Sam decicio evadir el tema, solo le habia llamado la atencion ese chico, era todo... Natasha decidio no preguntar mas debido a que el chico de hace pocos minutos se acercaba con las pizzas gratis de las chicas, ambas disfrutaron su tarde y despues se dirigieron a su casa.

- ¡Estoy que reviento! - Se quejo Natasha acariciando su estomago. Sam solo nego con la cabeza dibujando una sonrisa.

- Si no te hubieras comido esos ocho pedazos de pizza estoy segura que en este momento no te estuvieras quejando -

- Bueno... no podia desperdiciarla - Dijo encogiendose de hombros. - Pero lo mejor de todo es que tengo un organismo bastante rapido - Agrego rapidamente con una sonrisa de oreja a oreja.

Al final ambas chicas llegaron a la casa de Sam y se despidieron, Sam entro a la casa y vio todo muy calmado, le parecio extraño, no habia luces prendidas el lugar estaba practicamente desierto.

- ¿Papá? - Llamo la chica debido a que encontraba el lugar bastante silencioso, se dirigio al sotano donde supuestamente imaginaba que estaria su padre, talvez se habia quedado dormido, tipico de el cuando encontraba o descubria algo verdaderamente importante y pasaba dia y noche investigando sobre ello, claro... todo ese esfuerzo era relacionado con su trabajo. - ¿Papá estas aqui? - Pregunto abriendo la puerta del sotano, pero en lugar de su padre un silencio aterrador le respondio.

Sigilosamente decidio bajar por las escaleras para asegurarse de que todo estuviera bien, observo el lugar y al parecer todo estaba en orden, o bueno lo que ella podia definir "orden" porque libros, lapices entre otras cosas se encontraban esparcidas sobre el escritorio, frascos y peceras de muchos tamaños una encima de otras. Se dio cuenta que efectivamente su padre no estaba, pero ¿Donde pudo haber ido? ella sabia que su padre nunca salia de ese lugar, temia que algo le hubiera pasado, decidio ignorar ese pensamiento que se adentraba en su cabeza, quizas... solo quizas... habia salido a dar un paseo a pesar de que la idea fuera realmente tonta.

Cuando iba a subir nuevamente hacia la sala, escucho un ruido extraño, un aleteo penso que podria ser el de un insecto pero este era bastante fuerte, como si tratara de algun pajaro, y este provenia de las peceras que tenia su padre, no muy convencida se acerco, una mueca se dibujo en su rostro al visualizar a arañas realmente extrañas y por un momento temio que alguna no estuviera dentro de su frasco.

- ¿Sam? - Escucho la chica, la voz provenia de su padre que se encontraba entrando a la casa, Sam subio rapidamente, no sabia cual seria la reaccion de su padre si la descubria fizgoneando el lugar. A pesar de que no fuera intencionalmente, estaba segura que su padre no le creeria del todo.

- ¿Sami donde estabas? - Exclamo Robert mirando a su hija con una sonrisa, el hombre traia bolsas llenas de comida en cada brazo, Sam enarco una ceja.

- Yo... estaba en el patio, es todo - Mintio evadiendo la mirada. - ¿Tu... Fuiste de compras?

- Si. algo asi, bueno mas bien fui a la veterinaria para comprar comida de insec...

- Esta bien, entiendo - "Era demasiado bueno para ser cierto" Penso dirigiendose a su habitación.

- Sam ¿A donde vas? - Pregunto, Sam no respondio solamente se encerro en su habitacion. - Debe ser la pubertad - Se dijo a si mismo, escucho su celular vibrar dentro de la bolsa de su pantalon al observar el numero respiro ondo y respondio algo cohibido. - Si ¿Que sucede?

- "¿Las tienes?" - Pregunto una voz bastante grave del otro lado de el telefono.

- Dame mas tiempo, por favor... aun no estan listas.

- "Tienes dos dias Goulding, o tu pequeña hija pagara las consecuencias"

Robert se sentia abrumado, rapidamente bajo al sotano y miro cada uno de los frascos donde se encontraban dentro arañas radioactivas. Pero sin darse cuenta, faltaba una de ellas, una pequeña araña amarilla, la misma que habia visto Sam esa misma tarde.

lunes, 18 de julio de 2011

Capitulo 1 - Arañas

Samanta no era precisamente una chica que se le podía denominar "normal", claro actuaba como cualquier chica de 17 años, sin embargo a partir de aquella noche, su vida cambio para siempre.

Algunos personajes pertenecen a Stan Lee, Steve Ditko y el Universo de Marvel.
Sam, amigos y familiares son creados por mi, y la historia es completamente alternativa.

Disfrutenla♥

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- ¡Lo encontré! ¡Lo encontré! - Gritaba un hombre emocionado con un frasco en una de sus manos, su hija que miraba la televisión se giro hacia el y rodó los ojos fastidiada. No había nada de que emocionarse por lo menos para ella, su padre era un fanático de los insectos pero en general lo que mas le interesaba eran esos animalitos de muchas patas, las arañas.

- ¡SAM! ¡Lo encontré! ¿Puedes creerlo? - Exclamo esta vez acercándose a su hija, ella algo asqueada por lo que contenía el frasco dentro trato de alejarse pero su padre la abrazo de una manera repentina, su hija grito aterrorizada.

- Papá sabes que odio a las arañas, ¿Puedes dejar de acercar ese frasco a mi cara? - Pregunto retóricamente mientras observaba el frasco con una mueca de asco, dentro del vaso había una araña pequeñita era amarilla con tonos cafés y tenia una coraza azulada, era realmente extraña, Sam nunca había visto una araña mas bonita a pesar de que esos animales no fueran santo de su devoción pero admitía que le llamaba la atención.

- Lo siento Sami - Hablo con una voz cantarina, y se alejo rápidamente  dirigiéndose hacia el sótano donde prácticamente pasaba la mayoría del tiempo, debido a que ahí practicaba sus experimentos, para ser mas precisos su padre era un Entomologo se dedicaba a estudiar la maravilla de los insectos a pesar de que para su hija no fuera ninguna maravilla.

Sam Goulding, era una chica de 17 años, no tenia muchos amigos, su única y mejor amiga se llamaba Natasha, que la visitaba a menudo, apesar de que se veían constantemente en la escuela, pero en esta temporada ambas se encontraba de vacaciones. Sam  vivía en Nueva York, junto con su padre Robert, su mamá murió de cáncer cuando ella tenia 10 años, pero supo sobrellevar la situación, por su padre, que el parecía el mas afectado y eso lo reflejaba en su intento de esconderse en el sótano y no salir a excepción de las horas de la comida.

Sam se sobresalto al escuchar el timbre de la casa "espero no sean mas deudas" pensó mientras se acercaba a la puerta, suspiro tranquilamente al observar de quien se trataba.

- ¡Hey Sam! - Saludo su amiga - ¿Adivina quien comerá gratis en Pizzas Young esta tarde? - Dijo entusiasta. Natasha era una chica de rasgos orientales, cabello castaño y largo, de cuerpo proporcionado, además de que siempre contenía una sonrisa que podía alegrar a todo el mundo.

- ¿Tu y Jhonny? - Respondió algo confusa, Natasha soltó una carcajada.

- ¡Que va! a Jhonny lo deje hace bastante, era una perdida de tiempo - Una sonrisa se curvo en sus labios y tomo un brazo de Sam, para sacarla de la casa. - El dueño hizo una rifa o algo así para supuestamente tener mas clientes en el lugar, y el que ganara se llevaría pizzas gratis, eh ganado y pensé no debía desaprovechar la oportunidad de compartirla contigo. ¡Anda Vamos!

- Pero...

- No hay pero que valga, Sam - Interrumpió su amiga - durante las vacaciones no has salido a ninguna parte, no puedes quedarte aquí, aislada del mundo.

Al final Sam cedio a la propuesta de Natasha, ambas se dirigieron al lugar, no había mucha gente, en realidad no había nada de gente, Natasha entro en compañía de su amiga y se sentaron en una mesa cerca de la ventana.

- ¿Que pedirán señoritas? - Dijo un joven de cabello rubio con bastante acné que las sonreía amigablemente, Natasha se asqueo un poco y evito mirarlo, Sam solo se rió por la actitud de su amiga.

- Debido a la rifa me prometieron pizzas gratis - Respondió entregándole un papel al hombre - Soy Natasha Chung

El chico miro el papel asegurándose de que no fuera una farsa, cuando levanto el rostro dibujo una amplia sonrisa.

- Enseguida les traigo sus pizzas gratis señoritas - Luego de eso, el hombre se alejo. Sam y Natasha por fin se quedaron solas.

- Que asqueroso, con razón el lugar no tienen clientes - Murmuro Natasha mirando al tipo de reojo.

- No deberías ser tan mala, cualquiera puede tener acné, incluso yo tuve algún tiempo... - agrego.

- Si pero no con granos blancos apunto de explotar como si se tratara de un volcán.

- ¡ESPERO ESTA VEZ LLEGUES A TIEMPO PETER, O PERDERÁS TU TRABAJO ¿OISTES?! - A lo lejos Sam observo a un hombre moreno y regordete que le gritaba a un chico, pero no se le observaba muy bien el rostro, el chico asintió y se subió a su motocicleta, Sam se quedo un buen rato observando como se alejaba y se perdía entre los autos de Nueva York.

- Toc Toc, tierra llamando a Samanta - La chica parpadeo varias veces y se giro para mirar a su amiga.

- ¿Eh que sucede? - Dijo volviendo a la realidad. Natasha comienzo a reír.

- Te quedaste observando al chico de la motocicleta mas de 5 minutos ¿Lo conoces o algo así? -

- No es solo que... no nada. - Sam decidió evadir el tema, solo le había llamado la atención ese chico, era todo... Natasha decidió no preguntar mas debido a que el chico de hace pocos minutos se acercaba con las pizzas gratis de las chicas, ambas disfrutaron su tarde y después se dirigieron a su casa.