domingo, 30 de octubre de 2011

Capitulo 5 - ¿Sentido Arácnido?

-----------------------------------------------------
  No tenía ni la más remota idea de lo que estuviera sucediendo con ella, pero sabía que no estaba bien, quizás Natasha tenía razón y necesitaba un doctor. En ese momento la cabeza le dolía a horrores, el trafico en Nueva York algunas ocasiones podía ser terrible para los oídos de cualquier persona, pero en ese momento era algo que Samanta no podía soportar, ni siquiera deseaba oír el gritito de una pequeña niña que pasaba cerca de ella y jaloneaba a su mamá para ir hacia una tienda de juguetes que no se encontraba muy lejos de ahí.

  Cuando llego al parque, trato de visualizar de una manera desesperada a su amiga, no podía estar un segundo mas en ese lugar pero necesitaba encontrar a Natasha para pedirle que fueran a un lugar mas tranquilo, a lo lejos miro a varios niños, ancianos y parejas caminando por el parque y disfrutando del casi tranquilo día que se vivía en la ciudad de Nueva York. Camino directamente hacia la fuente y saco su celular para indicarle a su amiga que se encontraba ahí, Samanta después de un rato se dio cuenta que conociendo a Natasha seguramente llegaría tarde.

«Maldita sea Natasha, ruego a dios que no te hayas parado en un puesto de hamburguesas…» Murmuro para si misma, de un momento a otro Samanta sintió como si alguien la estuviera observando, giro rápidamente y pudo visualizar a Natasha acompañada de su perro, un cachorro San Bernardo. Lo mas extraño de todo es que Natasha se encontraba a más de 20 metros de ella, ¿Cómo pudo sentir la mirada de su amiga de esa manera tan repentina? Es decir, casi todas las personas pueden llegar a sentir la mirada de cualquiera, pero en algunas ocasiones tienden en darse cuenta después de cierto rato, con Samanta había sido diferente, no fueron segundos, fue casi la mitad de eso.

-  Spidey quiso dar un pequeño paseo. – Exclamo Natasha acercándose a su amiga con una pequeña sonrisa. Samanta soltó una risita al escucharla.

- Aun no puedo creer que le hayas querido poner Spidey – Dijo observando al no tan pequeño perro, este también la observaba.

 Tú sabes la razón, Spider-Man es memorable, Spidey es una pequeña abreviación.

-Claro. – Dijo para dar fin al tema, lo menos que quería en ese momento era recordar arañas, muchas patas y todo lo relacionado con ellas. 

- Entonces... ¿Caminamos hacia el carrito de Hot Dogs? – Exclamo Natasha comenzando a caminar hacia el puesto de comida, pero paro al darse cuenta que Samanta no la seguía. – ¿Que sucede? 

- No me siento bien – dijo por fin. Natasha la miro detenidamente tirando de la correa de Spidey para acercarse nuevamente a Samanta. - Desde ayer, creo que están pasándome cosas demasiado extrañas. 

- Bueno, lo mejor sera irnos de... 

- ¡Natasha, cuidado! – Interrumpió Samanta tirando a su amiga hacia el suelo, Natasha sorprendida miro como un adolescente con bicicleta pasaba a su lado sin medir el control de la velocidad; Spidey se retorció asustado y comenzó a ladrar, varias personas que se encontraba alrededor las miraron. 

- ¿Que rayos? – Pregunto de forma retorica mirándola, Samanta la ayudo a levantarse y la chica de rasgos orientales se apresuro a decir: – ¿Como sabias que ese loco se dirigía hacia a nosotras para arrollarnos? Ni siquiera yo lo había oído. 

Pero ni siquiera Samanta podía responder a esa pregunta, ¿Como lo sabia? ¿Quizás fue instinto de amistad? No, eso era demasiado tonto. 

- No lo se – Se limito a decir mas confundida. – Te dije que últimamente me estaban sucediendo cosas raras.

Natasha se acerco a ella y toco su frente para medir la temperatura, Samanta la miro enarcando una ceja.

- No; no tienes fiebre.

- ¡Por supuesto que no tengo fiebre! – dijo a la defensiva, era obvio que no era fiebre, lo que le sucedía no era una simple gripe como cuando te da por comer cosas heladas o estar a fuera sin abrigarte. Quizás lo que le pasaba era mucho peor, o quizás solo estaba exagerando y eso le provocaba imaginarse algunas cosas. Tal vez ella misma estaba alucinando, aunque dentro de ella la pequeña vocesita de su subconsciente le indicaba que no lo pasara de largo. – ¿Sabes? Hay que irnos de aquí, dejamos a Spidey en tu casa y luego vamos por un café.

- Cuando dices "Vamos por un café" quiere decir que me invitaras las donas ¿Verdad? – Pregunto en un tono divertido gesticulando una cara de inocencia, Samanta la miro tratando de evitar una pequeña carcajada.

- Muy Graciosa, pero te toca a ti invitarme las donas.

..

«Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad»

Peter despertó, hacia tiempo que esa frase vivía en su cabeza, día a día prácticamente como si estuviera enterrada dentro de si, era cierto que un gran poder conllevaba una gran responsabilidad pero no sabía ciertamente si un poder tan grande podía con un ser tan insignificante como Peter Parker.

El chico se levanto de la cama rápidamente al observar el reloj que se encontraba en la mesita de noche, este indicaba las 10:30 de la mañana y el pobre chico aun se encontraba en la cama. Apresurado tomo unos jeans que se encontraban en el suelo y una chaqueta color marrón.

- La universidad, maldita sea... – Pensó en voz alta mientras se dirigía hacia la puerta de su pequeño departamento ubicado en Brooklyn, Nueva York. Guardo su traje en su mochila y se encamino hacia la universidad.

- ¿Tarde, otra vez Peter? – Pregunto su vecino con una sonrisa burlona mientras se rascaba la barriga. Peter lo  ignoro completamente, se encontraba bastante atareado, lo suficiente para no darse cuenta que podía dirigirse hacia la escuela con cierto poder arácnido que poseía.

Definitivamente aquel no era su día, que bah, últimamente la suerte no estaba de su lado, tanto como Peter Parker o el Hombre Araña. 

domingo, 2 de octubre de 2011

Capitulo 4 - Inicio

-----------------------------------



- Sam, te estoy hablando - La chica no respondió - ¿Sam? ¿Te sientes bien? - Pregunto al observar detenidamente el rostro de su hija.

- Creo que iré a mi habitación... - Respondió sin mirarlo y lentamente se dirigió hacia su cuarto con una expresión angustiada. Cuando estuvo dentro respiro hondo y trato de tranquilizarse.

"No puede ser nada grave" Aunque realmente Samanta no lo creía, era grave y mucho; comenzó a sentir poco a poco como se tambaleaba y decidió recostarse sobre su cama para descansar un poco. Le dolía el cuerpo, y sentía como si una soga invisible tratara de ahogarla y matarla, era un dolor inhumano. Jamás en su vida había pasado por algo así, cerro los ojos lentamente ¿verdaderamente ahí quedaría su vida? Aunque fuera algo ilógico, el dolor le hacia pensar cosas incoherentes, creyó que iba a morir, quizás si morirá...

Después de eso todo fue oscuridad.

Habían pasado varias horas desde que su hija se fue a su habitación, había buscado a esa araña prácticamente por cielo, mar y tierra en su pequeña humilde casa, pero no la encontraba, seguramente había escapado, con los nervios de punta se dirigió hacia su sótano-laboratorio y se acerco a su cajón para tomar un frasco que contenía pastillas para la presión, tomo dos de ellas y se sentó sobre su silla, pensó en ese hombre, y su insistencia en examinar a sus arañas, sabia que haría algo con ellas, era bastante obvio y pensaba que no necesariamente haría algo bueno que beneficiaria a la humanidad, pero ambos habían hecho un trato, Robert necesitaba dinero y ese hombre que ni siquiera sabia su nombre pedía a cambio sus experimentos, pensó en su hija, ella no podía sufrir por su culpa, Sam era el vivo retrato de su madre, no permitiría que nada le sucediera.

..

Despertó debido a su molesto despertador, miro la hora y eran exactamente las 8 de la mañana, se acerco rápidamente y apretó el botón con fuerza para que el sonido de este cesara ya que era bastante molesto. Tenía bastante hambre, no podía creer que hubiera dormido todo el día pero entonces nuevamente recordó el malestar en su brazo, sin embargo ¡No estaba! Pareciera que esa manchita roja nunca hubiera tocado su piel, talvez lo había soñado, era bastante loco e inusual que hubiera pensado en algún momento que moriría, si, definitivamente todo había sido un tonto juego de su mente.

Miro su celular y observo que tenia 20 llamadas perdidas de Natasha, y otros 10 mensajes de la misma, unos decían "¿Donde estas?" o "¿Porque no contestas el celular?" Sam regreso la llamada algo extrañada, y una Natasha eufórica le contesto.

- ¿¡Donde carajos estabas, Samanta!? Te eh llamado cientos de veces y... - Sam la interrumpió.

- Corrección, 20 veces y... estaba dormida ¿Porque el escándalo Natasha? ¿Que tiene de raro dormir durante la noche, como cualquier persona normal? -

- ¿¡PERSONA NORMAL!? Samanta no estés jugando conmigo ¿Oíste? No me contestaste desde que salí de tu casa. - Sam enarco una ceja tras el teléfono, por un momento creyó que su amiga se había vuelto loca.

- ¿De que hablas? - Pregunto comenzando a confundirse.

- ¿Te revisaste el hinchazón verdad? Creí que te había pasado algo, le llame a tu padre pero me dijo que el no estaba en tu casa, sino resolviendo unos asuntos y que no te había visto desde la mañana, intente ir a tu casa pero la puerta estaba cerrada.

Sam se quedo analizando por un momento lo que Natasha le contaba ¡No lo había soñado, ni había sido un juego de su imaginación! Fue verdad, la hinchazón, la araña, el desayuno en la mañana y la disputa con su padre. Todo había sido real, pero lo más raro es que su hinchazón mágicamente había desaparecido, sin dejar rastro de nada.

- ¿Sam? ¿Samanta estas ahí? - Escucho la voz de su amiga después de unos segundos.

- Si, si perdona. - Confirmo, sintiéndose nuevamente algo mareada. - Oye, ¿Que te parece si en una hora te veo Central Park? Creo que necesito despejarme.

- Si me invitas un Hot Dog aceptare encantada. - Respondió su amiga un poco mas calmada.

- Si tú me invitas una coca-cola - Propuso Sam dibujando una sonrisa, Natasha respondió con un suspiro no muy de acuerdo.

- Esta bien, esta bien entonces te veo allá. 

Cuando Sam estuvo lista y luego de comer un gran cantidad de huevos con tocino decido ir a su encuentro con su amiga, no se despidió de su padre seguramente estaría ocupado o bien estaría dormido así que prefirió ahorrarse los contratiempos de interrumpir cualquier cosa que estuviera haciendo en el sótano.

Una vez salio de su casa sintió como sus oídos le molestaban, un ruido muy fuerte provocaba que le zumbaran, pero no había nada a su alrededor. Solo un pequeño niño en bicicleta que se encontraba a mas de 15 metros de donde ella estaba, y una mujer regando las flores de su jardín. Se coloco sus audífonos a un volumen decente para sus tímpanos, pero fue peor porque pareciera que estos estuvieran a un alto volumen y no sabia porque.

Quizás estaba enferma, en ese momento no quería imaginarse lo peor. Lo mas tranquila posible se dirigió hacia Central Park, el malestar en los oídos aun continuaba y mientras avanzaba era mucho peor, porque ya se estaba adentrando hacia el terrible ruido de las calles y trafico de Nueva York. 

Capitulo 3 - En la Mañana

---------------------
Robert se sentia abrumado, rapidamente bajo al sotano y miro cada uno de los frascos donde se encontraban dentro arañas radioactivas. Pero sin darse cuenta, faltaba una de ellas, una pequeña araña amarilla, la misma que habia visto Sam esa misma tarde.

Sam había llorado muchas veces por la misma razón, necesitaba a su madre, ella era la única persona que la entendía de verdad, que la hacia sentir bien consigo misma, no podía encontrar eso en su padre, sabia que nunca lograría entablar una conversación con el, en la que compartieran gustos, chistes, o simplemente palabras, a pesar de que estas no tuvieran sentido comprendía que con el eso nunca sucedería.

- Mamá te necesito tanto... - Susurro para si misma como si fuera una niña pequeña y limpio sus lagrimas, poco a poco se quedo dormida para tratar al menos por un momento olvidar sus problemas.

Cuando Sam despertó se dio cuenta que ya había amanecido, miro el reloj-despertador que tenia aun costado, eran las 9 de la mañana, cuando se levanto para dirigirse al baño se dio cuenta que tenia una pequeña mancha roja en uno de sus brazos, no le tomo mucha importancia seguramente algún mosquito le había picado por la noche, aunque no negaba que le dolía tan solo un poco...

Se vistió unos jeans y una blusa holgada color azul marino, bajo a la cocina para preparar cualquier cosa para desayunar.

- Toc Toc - Dijo Natasha divertida entrando por la puerta, Sam levanto el rostro y la miro.  - ¿A ver que me hará mi amiga de desayunar? - Pregunto en modo de broma, Sam sonrío.

- ¿Fruta? - Sugirió y sin esperar una respuesta puso frente a Natasha un plato lleno de Fresas, mango y kiwi, su amiga la miro extrañada.

- Wow el mejor desayuno que eh visto en mi vida - Fingió sorpresa.

- Y espera a probarlo - Prosiguió soltando una carcajada. Sam se dio cuenta desde un principio que Natasha traía un periódico entre sus manos y decidió preguntar. - ¿Porque traes el periódico? No sabía que te gustaba la política.

- ¡Claro que no! - Dejo el periódico sobre la mesa y leyó la portada: "Curt Connors, El Lagarto, otro científico se que suma como criminal en Nueva York" - A puesto que el hombre araña lo atrapara, como a todos.

- Que estupidez - Sam frunció ligeramente el ceño - ¿Lo admiras? El hombre araña también es un criminal, yo aun no se porque no lo han atrapado.

- Sam, el hombre araña es sexy - Inquirió con una sonrisa. - Oye Sam ¿Que te paso ahí? - Pregunto cambiando su semblante y acercándose a su amiga para tomar su brazo. Sam apenas dándose cuenta observo que aquella mancha roja en su brazo se había hinchado en tan solo pocos minutos.

- Oh... en realidad no es nada, creo que un mosquito me pico ayer por la noche - Menciono sin importancia, Natasha la miro severamente - ¿Que?

- Se ve grave Sam y hablo enserio, deberías ir a un medico para que te inspeccione eso - Sam aparto la mano rápidamente y miro a su amiga.

- ¿Estas loca? No iré al doctor sabes que odio el olor a medicamento y hospitales además, es solo una simple mordida de mosquito o cualquier animal

- ¡Que ignorante! - Se quejo Natasha, se levanto y miro a su amiga. - Me tengo que ir, si no vas a que te revisen eso, yo misma te llevare Samanta Goulding, quieras o no. - Advirtió, Sam rodó los ojos y observo a Natasha dirigirse a la puerta, finalmente se quedo sola y se sentó sobre el sillón para disfrutar un rato de la televisión.

- Natasha exagerada... - Se dijo para si misma y observo con detenimiento la mancha en su brazo, aunque en realidad esta le dolía conforme el tiempo pasaba, la verdad no parecía normal, pero Sam creyó que visitar el hospital era una completa exageración.

- ¡SAM! ¡SAMANTA! - Grito Robert eufórico mientras se dirigía hacia su hija, este traía un frasco en sus manos, pero Sam se dio cuenta que estaba vacío. - Samanta... ¿¡Entraste a mi laboratorio ayer!?

Sam al escucharlo se quedo sin habla, no sabia que responderle, nunca le había mentido a su padre, pero ella no recordaba haber tocado algo en su laboratorio, solo observo, no sucedió nada inusual.

- Yo... yo... - Titubeo. - ¿Porque lo preguntas, papá?

- Una araña... una de las arañas es-escapo - Samanta comenzó a sudar frío, ¿Una araña se había escapado? ¡Claro que si! pero aun le costaba asimilarlo, odiaba las arañas ¿Que pasaría si una estuviera en ese momento en su habitación? O mucho peor, ¿Si la picase? Lentamente dirigió una mirada hacia su brazo, la hinchazón había cambiado de color, y no era exactamente rojo ni rosado, sino morado, entonces lo entendió todo.