-----------------------------------
- Sam, te estoy hablando - La chica no respondió - ¿Sam? ¿Te sientes bien? - Pregunto al observar detenidamente el rostro de su hija.
- Creo que iré a mi habitación... - Respondió sin mirarlo y lentamente se dirigió hacia su cuarto con una expresión angustiada. Cuando estuvo dentro respiro hondo y trato de tranquilizarse.
"No puede ser nada grave" Aunque realmente Samanta no lo creía, era grave y mucho; comenzó a sentir poco a poco como se tambaleaba y decidió recostarse sobre su cama para descansar un poco. Le dolía el cuerpo, y sentía como si una soga invisible tratara de ahogarla y matarla, era un dolor inhumano. Jamás en su vida había pasado por algo así, cerro los ojos lentamente ¿verdaderamente ahí quedaría su vida? Aunque fuera algo ilógico, el dolor le hacia pensar cosas incoherentes, creyó que iba a morir, quizás si morirá...
Después de eso todo fue oscuridad.
Habían pasado varias horas desde que su hija se fue a su habitación, había buscado a esa araña prácticamente por cielo, mar y tierra en su pequeña humilde casa, pero no la encontraba, seguramente había escapado, con los nervios de punta se dirigió hacia su sótano-laboratorio y se acerco a su cajón para tomar un frasco que contenía pastillas para la presión, tomo dos de ellas y se sentó sobre su silla, pensó en ese hombre, y su insistencia en examinar a sus arañas, sabia que haría algo con ellas, era bastante obvio y pensaba que no necesariamente haría algo bueno que beneficiaria a la humanidad, pero ambos habían hecho un trato, Robert necesitaba dinero y ese hombre que ni siquiera sabia su nombre pedía a cambio sus experimentos, pensó en su hija, ella no podía sufrir por su culpa, Sam era el vivo retrato de su madre, no permitiría que nada le sucediera.
..
Despertó debido a su molesto despertador, miro la hora y eran exactamente las 8 de la mañana, se acerco rápidamente y apretó el botón con fuerza para que el sonido de este cesara ya que era bastante molesto. Tenía bastante hambre, no podía creer que hubiera dormido todo el día pero entonces nuevamente recordó el malestar en su brazo, sin embargo ¡No estaba! Pareciera que esa manchita roja nunca hubiera tocado su piel, talvez lo había soñado, era bastante loco e inusual que hubiera pensado en algún momento que moriría, si, definitivamente todo había sido un tonto juego de su mente.
Miro su celular y observo que tenia 20 llamadas perdidas de Natasha, y otros 10 mensajes de la misma, unos decían "¿Donde estas?" o "¿Porque no contestas el celular?" Sam regreso la llamada algo extrañada, y una Natasha eufórica le contesto.
- ¿¡Donde carajos estabas, Samanta!? Te eh llamado cientos de veces y... - Sam la interrumpió.
- Corrección, 20 veces y... estaba dormida ¿Porque el escándalo Natasha? ¿Que tiene de raro dormir durante la noche, como cualquier persona normal? -
- ¿¡PERSONA NORMAL!? Samanta no estés jugando conmigo ¿Oíste? No me contestaste desde que salí de tu casa. - Sam enarco una ceja tras el teléfono, por un momento creyó que su amiga se había vuelto loca.
- ¿De que hablas? - Pregunto comenzando a confundirse.
- ¿Te revisaste el hinchazón verdad? Creí que te había pasado algo, le llame a tu padre pero me dijo que el no estaba en tu casa, sino resolviendo unos asuntos y que no te había visto desde la mañana, intente ir a tu casa pero la puerta estaba cerrada.
Sam se quedo analizando por un momento lo que Natasha le contaba ¡No lo había soñado, ni había sido un juego de su imaginación! Fue verdad, la hinchazón, la araña, el desayuno en la mañana y la disputa con su padre. Todo había sido real, pero lo más raro es que su hinchazón mágicamente había desaparecido, sin dejar rastro de nada.
- ¿Sam? ¿Samanta estas ahí? - Escucho la voz de su amiga después de unos segundos.
- Si, si perdona. - Confirmo, sintiéndose nuevamente algo mareada. - Oye, ¿Que te parece si en una hora te veo Central Park? Creo que necesito despejarme.
- Si me invitas un Hot Dog aceptare encantada. - Respondió su amiga un poco mas calmada.
- Si tú me invitas una coca-cola - Propuso Sam dibujando una sonrisa, Natasha respondió con un suspiro no muy de acuerdo.
- Esta bien, esta bien entonces te veo allá.
Cuando Sam estuvo lista y luego de comer un gran cantidad de huevos con tocino decido ir a su encuentro con su amiga, no se despidió de su padre seguramente estaría ocupado o bien estaría dormido así que prefirió ahorrarse los contratiempos de interrumpir cualquier cosa que estuviera haciendo en el sótano.
Una vez salio de su casa sintió como sus oídos le molestaban, un ruido muy fuerte provocaba que le zumbaran, pero no había nada a su alrededor. Solo un pequeño niño en bicicleta que se encontraba a mas de 15 metros de donde ella estaba, y una mujer regando las flores de su jardín. Se coloco sus audífonos a un volumen decente para sus tímpanos, pero fue peor porque pareciera que estos estuvieran a un alto volumen y no sabia porque.
Quizás estaba enferma, en ese momento no quería imaginarse lo peor. Lo mas tranquila posible se dirigió hacia Central Park, el malestar en los oídos aun continuaba y mientras avanzaba era mucho peor, porque ya se estaba adentrando hacia el terrible ruido de las calles y trafico de Nueva York.
No hay comentarios:
Publicar un comentario