domingo, 2 de octubre de 2011

Capitulo 3 - En la Mañana

---------------------
Robert se sentia abrumado, rapidamente bajo al sotano y miro cada uno de los frascos donde se encontraban dentro arañas radioactivas. Pero sin darse cuenta, faltaba una de ellas, una pequeña araña amarilla, la misma que habia visto Sam esa misma tarde.

Sam había llorado muchas veces por la misma razón, necesitaba a su madre, ella era la única persona que la entendía de verdad, que la hacia sentir bien consigo misma, no podía encontrar eso en su padre, sabia que nunca lograría entablar una conversación con el, en la que compartieran gustos, chistes, o simplemente palabras, a pesar de que estas no tuvieran sentido comprendía que con el eso nunca sucedería.

- Mamá te necesito tanto... - Susurro para si misma como si fuera una niña pequeña y limpio sus lagrimas, poco a poco se quedo dormida para tratar al menos por un momento olvidar sus problemas.

Cuando Sam despertó se dio cuenta que ya había amanecido, miro el reloj-despertador que tenia aun costado, eran las 9 de la mañana, cuando se levanto para dirigirse al baño se dio cuenta que tenia una pequeña mancha roja en uno de sus brazos, no le tomo mucha importancia seguramente algún mosquito le había picado por la noche, aunque no negaba que le dolía tan solo un poco...

Se vistió unos jeans y una blusa holgada color azul marino, bajo a la cocina para preparar cualquier cosa para desayunar.

- Toc Toc - Dijo Natasha divertida entrando por la puerta, Sam levanto el rostro y la miro.  - ¿A ver que me hará mi amiga de desayunar? - Pregunto en modo de broma, Sam sonrío.

- ¿Fruta? - Sugirió y sin esperar una respuesta puso frente a Natasha un plato lleno de Fresas, mango y kiwi, su amiga la miro extrañada.

- Wow el mejor desayuno que eh visto en mi vida - Fingió sorpresa.

- Y espera a probarlo - Prosiguió soltando una carcajada. Sam se dio cuenta desde un principio que Natasha traía un periódico entre sus manos y decidió preguntar. - ¿Porque traes el periódico? No sabía que te gustaba la política.

- ¡Claro que no! - Dejo el periódico sobre la mesa y leyó la portada: "Curt Connors, El Lagarto, otro científico se que suma como criminal en Nueva York" - A puesto que el hombre araña lo atrapara, como a todos.

- Que estupidez - Sam frunció ligeramente el ceño - ¿Lo admiras? El hombre araña también es un criminal, yo aun no se porque no lo han atrapado.

- Sam, el hombre araña es sexy - Inquirió con una sonrisa. - Oye Sam ¿Que te paso ahí? - Pregunto cambiando su semblante y acercándose a su amiga para tomar su brazo. Sam apenas dándose cuenta observo que aquella mancha roja en su brazo se había hinchado en tan solo pocos minutos.

- Oh... en realidad no es nada, creo que un mosquito me pico ayer por la noche - Menciono sin importancia, Natasha la miro severamente - ¿Que?

- Se ve grave Sam y hablo enserio, deberías ir a un medico para que te inspeccione eso - Sam aparto la mano rápidamente y miro a su amiga.

- ¿Estas loca? No iré al doctor sabes que odio el olor a medicamento y hospitales además, es solo una simple mordida de mosquito o cualquier animal

- ¡Que ignorante! - Se quejo Natasha, se levanto y miro a su amiga. - Me tengo que ir, si no vas a que te revisen eso, yo misma te llevare Samanta Goulding, quieras o no. - Advirtió, Sam rodó los ojos y observo a Natasha dirigirse a la puerta, finalmente se quedo sola y se sentó sobre el sillón para disfrutar un rato de la televisión.

- Natasha exagerada... - Se dijo para si misma y observo con detenimiento la mancha en su brazo, aunque en realidad esta le dolía conforme el tiempo pasaba, la verdad no parecía normal, pero Sam creyó que visitar el hospital era una completa exageración.

- ¡SAM! ¡SAMANTA! - Grito Robert eufórico mientras se dirigía hacia su hija, este traía un frasco en sus manos, pero Sam se dio cuenta que estaba vacío. - Samanta... ¿¡Entraste a mi laboratorio ayer!?

Sam al escucharlo se quedo sin habla, no sabia que responderle, nunca le había mentido a su padre, pero ella no recordaba haber tocado algo en su laboratorio, solo observo, no sucedió nada inusual.

- Yo... yo... - Titubeo. - ¿Porque lo preguntas, papá?

- Una araña... una de las arañas es-escapo - Samanta comenzó a sudar frío, ¿Una araña se había escapado? ¡Claro que si! pero aun le costaba asimilarlo, odiaba las arañas ¿Que pasaría si una estuviera en ese momento en su habitación? O mucho peor, ¿Si la picase? Lentamente dirigió una mirada hacia su brazo, la hinchazón había cambiado de color, y no era exactamente rojo ni rosado, sino morado, entonces lo entendió todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario