Samanta no era precisamente una chica que se le podía denominar "normal", claro actuaba como cualquier chica de 17 años, sin embargo a partir de aquella noche, su vida cambio para siempre.
Algunos personajes pertenecen a Stan Lee, Steve Ditko y el Universo de Marvel.
Sam, amigos y familiares son creados por mi, y la historia es completamente alternativa.
Disfrutenla♥
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- ¡Lo encontré! ¡Lo encontré! - Gritaba un hombre emocionado con un frasco en una de sus manos, su hija que miraba la televisión se giro hacia el y rodó los ojos fastidiada. No había nada de que emocionarse por lo menos para ella, su padre era un fanático de los insectos pero en general lo que mas le interesaba eran esos animalitos de muchas patas, las arañas.
- ¡SAM! ¡Lo encontré! ¿Puedes creerlo? - Exclamo esta vez acercándose a su hija, ella algo asqueada por lo que contenía el frasco dentro trato de alejarse pero su padre la abrazo de una manera repentina, su hija grito aterrorizada.
- Papá sabes que odio a las arañas, ¿Puedes dejar de acercar ese frasco a mi cara? - Pregunto retóricamente mientras observaba el frasco con una mueca de asco, dentro del vaso había una araña pequeñita era amarilla con tonos cafés y tenia una coraza azulada, era realmente extraña, Sam nunca había visto una araña mas bonita a pesar de que esos animales no fueran santo de su devoción pero admitía que le llamaba la atención.
- Lo siento Sami - Hablo con una voz cantarina, y se alejo rápidamente dirigiéndose hacia el sótano donde prácticamente pasaba la mayoría del tiempo, debido a que ahí practicaba sus experimentos, para ser mas precisos su padre era un Entomologo se dedicaba a estudiar la maravilla de los insectos a pesar de que para su hija no fuera ninguna maravilla.
Sam Goulding, era una chica de 17 años, no tenia muchos amigos, su única y mejor amiga se llamaba Natasha, que la visitaba a menudo, apesar de que se veían constantemente en la escuela, pero en esta temporada ambas se encontraba de vacaciones. Sam vivía en Nueva York, junto con su padre Robert, su mamá murió de cáncer cuando ella tenia 10 años, pero supo sobrellevar la situación, por su padre, que el parecía el mas afectado y eso lo reflejaba en su intento de esconderse en el sótano y no salir a excepción de las horas de la comida.
Sam se sobresalto al escuchar el timbre de la casa "espero no sean mas deudas" pensó mientras se acercaba a la puerta, suspiro tranquilamente al observar de quien se trataba.
- ¡Hey Sam! - Saludo su amiga - ¿Adivina quien comerá gratis en Pizzas Young esta tarde? - Dijo entusiasta. Natasha era una chica de rasgos orientales, cabello castaño y largo, de cuerpo proporcionado, además de que siempre contenía una sonrisa que podía alegrar a todo el mundo.
- ¿Tu y Jhonny? - Respondió algo confusa, Natasha soltó una carcajada.
- ¡Que va! a Jhonny lo deje hace bastante, era una perdida de tiempo - Una sonrisa se curvo en sus labios y tomo un brazo de Sam, para sacarla de la casa. - El dueño hizo una rifa o algo así para supuestamente tener mas clientes en el lugar, y el que ganara se llevaría pizzas gratis, eh ganado y pensé no debía desaprovechar la oportunidad de compartirla contigo. ¡Anda Vamos!
- Pero...
- No hay pero que valga, Sam - Interrumpió su amiga - durante las vacaciones no has salido a ninguna parte, no puedes quedarte aquí, aislada del mundo.
Al final Sam cedio a la propuesta de Natasha, ambas se dirigieron al lugar, no había mucha gente, en realidad no había nada de gente, Natasha entro en compañía de su amiga y se sentaron en una mesa cerca de la ventana.
- ¿Que pedirán señoritas? - Dijo un joven de cabello rubio con bastante acné que las sonreía amigablemente, Natasha se asqueo un poco y evito mirarlo, Sam solo se rió por la actitud de su amiga.
- Debido a la rifa me prometieron pizzas gratis - Respondió entregándole un papel al hombre - Soy Natasha Chung
El chico miro el papel asegurándose de que no fuera una farsa, cuando levanto el rostro dibujo una amplia sonrisa.
- Enseguida les traigo sus pizzas gratis señoritas - Luego de eso, el hombre se alejo. Sam y Natasha por fin se quedaron solas.
- Que asqueroso, con razón el lugar no tienen clientes - Murmuro Natasha mirando al tipo de reojo.
- No deberías ser tan mala, cualquiera puede tener acné, incluso yo tuve algún tiempo... - agrego.
- Si pero no con granos blancos apunto de explotar como si se tratara de un volcán.
- ¡ESPERO ESTA VEZ LLEGUES A TIEMPO PETER, O PERDERÁS TU TRABAJO ¿OISTES?! - A lo lejos Sam observo a un hombre moreno y regordete que le gritaba a un chico, pero no se le observaba muy bien el rostro, el chico asintió y se subió a su motocicleta, Sam se quedo un buen rato observando como se alejaba y se perdía entre los autos de Nueva York.
- Toc Toc, tierra llamando a Samanta - La chica parpadeo varias veces y se giro para mirar a su amiga.
- ¿Eh que sucede? - Dijo volviendo a la realidad. Natasha comienzo a reír.
- Te quedaste observando al chico de la motocicleta mas de 5 minutos ¿Lo conoces o algo así? -
- No es solo que... no nada. - Sam decidió evadir el tema, solo le había llamado la atención ese chico, era todo... Natasha decidió no preguntar mas debido a que el chico de hace pocos minutos se acercaba con las pizzas gratis de las chicas, ambas disfrutaron su tarde y después se dirigieron a su casa.
hermosos
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